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Rome Reports

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Se cumplen 80 años de Mit Brennerder Sorge, la encíclica que Pío XI escribió contra los nazis

En 1937 el Papa Pí­o XI advirtió al mundo de los peligros que se avecinaban a través de esta encí­clica "Mit Brennerder Sorgeâ?, escrita en alemán y en la que critica el nazismo. El Papa ya intuí­a entonces que se avecinaba una guerra. 

P. BERNARD ARDURA

Presidente, Pontificio Comité para las Ciencias Históricas

"El Papa sabe que la ideologí­a nazi es una ideologí­a neopagana. No es el culto del hombre, en general, sino el culto de la raza aria y, por tanto, este culto de la raza aria es excluyente. Su  consecuencia es el racismo, un racismo que se manifiesta con el antisemitismoâ?. 

Pí­o XI sabí­a que el tratado de Versalles que, puso fin a la I Guerra Mundial, fue considerado una humillación por parte de los alemanes. Ese espí­ritu de venganza fue cocinándose a fuego lento. Fue animado además por un nuevo lí­der que irrumpió diciendo a los alemanes resentidos con Europa justo lo que querí­an oí­r. Unas circunstancias que incluso hoy en dí­a pueden resultar familiares.

P. BERNARD ARDURA

Presidente, Pontificio Comité para las Ciencias Históricas

"Creo que la lucidez en el gobierno de Pí­o XI ha sido un elemento determinante y actual porque es una lección también para todos los hombres polí­ticos: la lucidez y saber prever que, cuando no hay confianza en los polí­ticos o en los sistemas o las instituciones, se abre la puerta del populismo que puede llevar a un Hitler democráticamente al poderâ?.

Además de los judí­os, los católicos empezaban a sufrir el acoso y la persecución. Para 1935 el gobierno nazi ya habí­a roto algunos de los términos del Concordato de 1933 que la Santa Sede tuvo que suscribir con el III Reich. Hitler, elegido democráticamente, empezaba a dar muestras de su verdadera cara. Los obispos alemanes, ayudados por el cardenal Eugenio Pacelli, quien después serí­a Pí­o XII, dieron la voz de alarma. 

Precisamente con la ayuda de Pacelli, Pí­o XI escribió la encí­clica a mano en Roma y se llevó mediante valija diplomática a Alemania. Allí­ se imprimió clandestinamente y se leyó en todas las parroquias.

P. BERNARD ARDURA

Presidente, Pontificio Comité para las Ciencias Históricas

"Con la publicación de la encí­clica nos encontramos con una situación parecida a lo que sucedió en Holanda durante la guerra. Cuando todos los obispos hicieron leer al mismo tiempo en todas las iglesias una carta denunciando las persecuciones, las represalias fueron miles de asesinatos. Esta es la debilidad de los tiranos pero es una debilidad que deja una marca y que deja sangreâ?. 

Como en tantas ocasiones, las palabras del Papa cayeron en saco roto y nadie pudo frenar la locura asesina del régimen nazi. La Historia entonces como ahora sigue dando lecciones para que el hombre elija no repetirlas. 

AC

MG

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