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Rome Reports

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Papa en Santa Marta: Una paz sin Cruz no es la paz de Jesús

En su homilí­a en Casa Santa Marta, el Papa aseguró que pese a las dificultades de la vida, la paz que da Dios siempre está presente.

FRANCISCO

"Existe el sufrimiento, hay enfermos, hay muchas cosas malas, hay guerras... Pero esa paz interior, que es un regalo, no se pierde, sino que te lleva adelante llevando la Cruz y el sufrimiento. Una paz sin Cruz no es la paz de Jesús".

El Papa también explicó que la paz que ofrece el mundo es una paz anestesiada, porque impide ver la Cruz y solo busca las propias seguridades. Añadió que esta tranquilidad irreal vuelve más cerradas a las personas.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA

(Fuente: Radio Vaticana)

"El mundo nos enseña el camino de la paz con la anestesia: nos anestesia para no ver la otra realidad de la vida: la Cruz. Por esto Pablo dice que se debe entrar en el Reino del cielo en el camino con tantas tribulaciones. Pero, ¿se puede tener paz en la tribulación? Por nuestra parte, no: nosotros no somos capaces de hacer una paz que sea tranquilidad, una paz psicológica, una paz hecha por nosotros, porque las tribulaciones existen: quien tiene un dolor, quien una enfermedad, quien una muerte... existen. La paz que da Jesús es un regalo: es un don del Espí­ritu Santo. Y esta paz va en medio de las tribulaciones y va adelante. No es una especie de estoicismo, eso que hace el faquir: no. Es otra cosa".

"La paz de Dios es un paz real, que va en la realidad de la vida, que no niega la vida: la vida es así­. Está el sufrimiento, existen los enfermos, hay tantas cosas malas, están las guerras... pero aquella paz desde dentro, que es un regalo, no se pierde, sino que se va adelante llevando la Cruz y el sufrimiento. Una paz sin la Cruz no es la paz de Jesús: es una paz que se puede comprar. Podemos fabricarla nosotros. Pero no es duradera: termina".

"Debemos entrar en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones. La gracia de la paz, de no perder esa paz interior. Un Santo, hablando de esto decí­a: "La vida del cristiano es un camino entre las persecuciones del mundo y las consolaciones de Dios" [San Agustí­n, De Civitate Dei XVIII, 51]. Que el Señor nos haga comprender bien cómo es esta paz que Él nos regala con el Espí­ritu Santo".