18 agosto 2010. Ali Agca, el terrorista que atentó contra Juan Pablo II ha asegurado que su intención no era matar al Papa, sino herirlo. Y habla del atentado del 13 de mayo de 1981 como de un milagro.
En una entrevista concedida a la revista italiana “Gente”, Agca habla sobre su estancia en las prisiones de máxima seguridad de Turquía e Italia, sobre el estado de su salud mental o sobre su papel principal en uno de los secretos más importantes de cristianismo.
El terrorista de los Lobos Grises califica a Juan Pablo II como el hombre más admirable del siglo XX y recuerda cuando el Papa fue a visitarlo a la cárcel. Según dice Agca “fue un momento maravilloso, éramos como viejos amigos”. Incluso Juan Pablo II le regaló una medalla de la Virgen de Fátima, que Ali Agca perdió cuando le trasladaron de prisión.
Ali Agca lleva casi seis meses en libertad y está preparando un libro que saldrá a finales de año.
BR
PP
-BN