Benedicto XVI no ocultó su sorpresa cuando saludó hace pocas semanas al líder de la mayor comunidad cristiana de Irán, el arzobispo de Teherán.
De los 110.000 cristianos que hay actualmente en Irán, 100 mil pertenecen a la Iglesia armena.
Están presentes en el país desde hace siglos. Algunas de sus iglesias están en pie desde el siglo 7. Su arzobispo asegura que las relaciones entre cristianos y musulmanes son buenas y que no se sienten perseguidos. Por ejemplo, la Constitución protege expresamente sus derechos.
Arz. Sebouh Sarkissian Arzobispo de Teherán Lamentablemente, los medios de comunicación tienen en esto un papel fundamental, pero miran a Irán con gafas de sol oscuras y no ven la realidad tal y como es. Nosotros vivimos allí, nuestra vida está allí, y lo que se dice sobre Irán no es cierto. El gobierno nos ayuda cuando lo necesitamos, por ejemplo, han destinado un presupuesto anual para el mantenimiento de las comunidades cristianas, no sólo de las armenias.
Eso no significa que no existan problemas. Los cristianos del país deben ser conscientes de que están viviendo en un país de mayoría musulmana.
Arz. Sebouh Sarkissian Arzobispo de Teherán Si para ti libertad significa que podemos salir a convertir musulmanes, pues entonces no tenemos libertad, porque Irán es un país islámico. Pero a mí tampoco me gustaría que un católico o un protestante viniese a mi iglesia y se llevara a mis fieles. No podemos esperar que a los musulmanes les guste que les digamos que su religión es falsa y la nuestra verdadera. Los tiempos han cambiado, vivimos tiempos de recíproco entendimiento, de respeto, de aceptación y de diálogo.
Por eso, el principal desafío de los cristianos de Irán es mantener vivas y activas sus iglesias, sus escuelas y su cultura. Para eso, participan en un diálogo con las demás religiones para defender valores comunes como la vida o la familia. Estos 100 mil cristianos de Irán saben que vale la pena vivir como una respetuosa minoría.