7 de julio, 2011. (Romereports.com) Benedicto XVI acaba de celebrar el aniversario de su ordenación sacerdotal. Fue el 29 de junio de 1951 y tenía 24 años. Han pasado 60 años y ahora es Papa y obispo, pero sobre todo sacerdote. Algo que se manifiesta en su trato habitual.
Arz. Fernando Filoni
Prefecto, Congregación para la Evangelización de los Pueblos
“Durante los encuentros personales que manteníamos cuando yo era Sustituto de la Secretaría de Estado, percibí su extraordinaria humanidad sacerdotal, es decir una delicadeza típica de quien ama su propio sacerdocio. Siempre me daba las gracias por el trabajo hecho o que se estaba haciendo. O si alguna vez le hablaba de un enfermo, en la siguiente reunión, me preguntaba por él, aunque hubieran pasado semanas. Se preocupaba de todas las personas de las que yo le hablaba”.
El arzobispo Fernando Filoni es uno de los colaboradores estrechos del Papa. Como Sustituto de la Secretaría de Estado se ha encargado durante cuatro años de la “gestión de asuntos ordinarios” de la Iglesia, ha acompañado al Papa en sus viajes y ha sido su enlace con la Curia vaticana. Ahora, como prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de él dependen los territorios de misión, casi un tercio de las diócesis del mundo.
Arz. Fernando Filoni
Prefecto, Congregación para la Evangelización de los Pueblos
“Jesucristo le ha interesado durante toda su vida. Yo diría que la conclusión que ha dado en cierta forma a estos sesenta años de sacerdocio es su libro “Jesús de Nazaret”, que es el fruto de lo que como sacerdote ha meditado, pensado, escrito y enseñado”.
Por casualidad, el arzobispo Filoni también acaba de celebrar su aniversario de ordenación sacerdotal. Fue hace 41 años, el 3 de julio de 1970.
Arz. Fernando Filoni
Prefecto, Congregación para la Evangelización de los Pueblos
“A los sacerdotes nos ayuda muchísimo recordar el día de nuestra ordenación y mantenerlo en la memoria. Personalmente, siempre, ante cualquier circunstancia, siento y he sentido la necesidad de volver al comienzo de mi vida sacerdotal. Es una fuente a la que no podemos dejar de acudir”.
Un consejo muy parecido al que dio Benedicto XVI, quien definió su ordenación sacerdotal como el inicio de una “profunda amistad personal con Dios”.
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