29 de septiembre, 2010. "
Santa Matilde de Hackeborn gozaba de continuas experiencias místicas y el Señor le concedió un don especial para el consejo", ha destacado Benedicto XVI.
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy quisiera hablaros de Matilde de Hackeborn, una santa alemana que vivió en el siglo doce. Hija de familia noble, ingresó muy joven en el Monasterio de Helfta, donde su hermana, Santa Gertrudis de Hackeborn, era abadesa. De hecho, la fuente principal para conocer la vida de Santa Matilde es un libro escrito por Gertrudis, titulado "El libro de las gracias".
En este monasterio, se vivía en un clima de gran radicalidad evangélica, y las religiosas gozaban además de una excelente formación humana, bíblica y patrística. En este contexto, va madurando la consagración de Matilde. Pronto destacó por su entrega a la vida monástica y por sus grandes dotes humanas. Por ello, se le confió la escuela del monasterio, la dirección del coro y la formación de las novicias. En su vida espiritual gozaba de continuas experiencias místicas y el Señor le concedió un don especial para el consejo. Su espiritualidad giraba en torno a la oración personal y litúrgica, especialmente la Liturgia de las Horas y la Santa Misa.
Santa Matilde falleció cuando tenía cincuenta y ocho años, después de sufrir durante un largo período graves enfermedades, que no dudó en ofrecer por la salvación de las almas. A su muerte, su fama de santidad se extendió rápidamente.
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a la Delegación de la Junta de Castilla y León, de España, y a la de la Escuela de Carabineros, de Santiago de Chile, así como a los demás grupos provenientes de España, México, Panamá, y demás países latinoamericanos. Que el ejemplo de Santa Matilde nos mueva a todos a considerar la Liturgia como una gran escuela de espiritualidad.
Muchas gracias.