
Aunque es largo el camino que va desde el valle de Piesting en Austria hasta la plaza de San Pedro en el Vaticano, aún mayor es la odisea que ha vivido este árbol durante sus 120 años para crecer 33 metros de altura y convertirse en el árbol de Navidad más grande del Vaticano, desde que Juan Pablo II comenzó esta tradición en 1982.
Una semana después de su llegada, el Vaticano encendió el árbol, que incluye 2.000 bolas doradas y plateadas, luces blancas, y una enorme estrella brillante. Está en el centro de la plaza, junto al nacimiento, que se presentará en Nochebuena.
Obispo Renato Boccardo
Secretario, Gobierno del Estado de la Ciudad VaticanoEste árbol representa el afecto, la devoción y la amistad de la Baja Austria al Papa y a la Iglesia. Es bonito pensar que una parte de este hermoso país estará en el centro del Vaticano, ante la basílica de San Pedro, bajo la vista del Pontífice, que podrá contemplarlo y admirarlo desde sus ventanas. Cientos de peregrinos austriacos aguantaron la lluvia para asistir a la ceremonia de dedicación del árbol. El Papa los recibió un día antes para agradecerles el regalo. Aseguró que este árbol llevará mucha alegría a él, a los romanos y a los peregrinos de todo el mundo que vienen a la Ciudad Eterna para celebrar Navidad.
Según la nueva política ecológica del Vaticano, el árbol se reciclará después de Navidad y con su madera se construirán juguetes para niños pobres y bancas de escuela.
DDS