14 de mayo, 2010. En su segundo día en Portugal, Benedicto XVI visitó la Capilla de las Apariciones de Fátima. El Papa rezó ante la estatua de la Virgen María. Le agradeció haber salvado la vida de Juan Pablo II y como muestra de gratitud le dejó una rosa de oro.
Miles de peregrinos le aplaudieron fuera del Santuario de Fátima, donde más tarde se unió a sacerdotes, diáconos y obispos para rezar las vísperas.
En medio de la crisis de abusos sexuales en la Iglesia católica, el Papa ofreció palabras de ánimo y dijo que los sacerdotes deben ayudarse entre ellos con oraciones, consejos útiles y discernimiento.
Benedicto XVI también les avisó de lo que llamó “los ideales debiles”.
Benedicto XVI
“Estad especialmente atentos a las situaciones de un cierto debilitamiento de los ideales sacerdotales o al hecho de dedicarse a actividades que no concuerdan integralmente con lo que es propio de un ministro de Jesucristo”.
Al final, el Papa consagró los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María”. También recordó el final del Año Sacerdotal.
Benedicto XVI
“Este Año Sacerdotal que está llegando a su fin, ha invitado a vivir con alegría la consagración, demostrando la fidelidad sacerdotal, fundada sobre la fidelidad de Cristo”.
La visita del Papa al Santuario de Fátima coincide con el décimo aniversario de la beatificación de dos de los tres pastorcillos a los que se les apareció la Virgen en 1917.
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CTV
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