16 agosto 2010. Durante la fiesta de la Asunción de la Virgen, el Papa rezó el ángelus junto con los peregrinos que se trasladaron hasta Castel Gandolfo.
Asomado en el balcón del interior del Palacio Apostólico, Benedicto XVI explicó cómo el amor a la Virgen ha sido algo constante desde el comienzo del Cristianismo.
Benedicto XVI“La veneración a la Virgen María acompaña desde el principio el camino de la Iglesia y de la historia de la salvación. Desde el siglo IV existen fiestas marianas. En algunas se destaca el papel de la Virgen en la historia de la salvación. En otras momentos principales de su existencia terrena”. El Papa explicó que aunque está en alma y cuerpo en el cielo, no ha dejado nunca de ser intercesora de la salvación de los cristianos.
Benedicto XVI“A ella, guía de los Apóstoles, apoyo de los Mártires, luz de los Santos, dirijamos nuestra oración suplicándole que nos acompañe en la vida terrena, ayudándonos a ganar el Cielo”.
Por último el Papa pidió a la Virgen que fortaleciera la fe y la esperanza de todos mediente el amor de madre que tiene por cada uno.
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