
26 de octubre, 2010. En su mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Inmigrante y del Refugiado 2011 el Papa señala que los Estados tienen derecho a “regular los flujos migratorios” y “defender sus fronteras”. Pero también les invita a ser acogedores y asegurar el respeto a la dignidad de la persona.
Benedicto XVI ha titulado su mensaje “Una sola familia humana”. En él dice a los inmigrantes que tienen el “deber de integrarse en el país de acogida, respetando las leyes y la identidad nacional”.
Arz. Antonio Maria Veglió
Presidente, Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes
“Cada uno de nosotros es hijo de Dios, cada uno de nosotros tiene derechos inalienables, cada uno de nosotros es una persona que debe ser respetada. Ésta es la base de la acción en la que todos deberíamos inspirarnos, en la cual la Iglesia quiere que se inspiren todos los Estados”.
El Papa dedica una parte de su mensaje a los refugiados y emigrantes forzados. Dice que si las autoridades del país de acogida respetan sus derechos y se preocupan por la seguridad y la cohesión social, se conseguirá una convivencia enriquecedora para todos, “estable y armoniosa”.
Según Benedicto XVI, quienes tienen que huir de sus países por motivos políticos o religiosos, merecen que se le ayude a encontrar un lugar donde vivir en paz.
Un mensaje dirigido tanto a los gobiernos, como a los ciudadanos y a los inmigrantes y en el que pide que todos contribuyan a lograr una verdadera inserción de los inmigrantes en un mundo cada vez más globalizado.
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