11 de junio, 2010. Durante la clausura del Año sacerdotal, Benedicto XVI afrontó directamente los casos de abusos sexuales. "Justo en este año dedicado a celebrar la figura de los sacerdotes, han salido a la luz pecados de sacerdotes -sobre todo, los abusos de menores, en los que se retuerce totalmente el sacerdocio entendido como manifestación del amor de Dios a las personas".
"También nosotros pedimos insistentemente perdón a Dios y a las personas afectadas y prometemos que haremos todo lo posible para que no se cometan nunca más este tipo de abusos; prometemos que en la admisión al sacerdocio y en la formación durante el camino de preparación haremos todo lo posible por comprobar la autenticidad de la vocación; y que acompañaremos todavía más a los sacerdotes en su camino para que el Señor les proteja y les custodie ante situaciones difíciles y en los peligros de la vida".