26 de noviembre 2010. Benedicto XVI recibió a los superiores generales de las principales órdenes religiosas quienes se han reunido en Roma para estudiar los desafíos de la vida consagrada en Occidente. El Papa les dijo que a pesar del descenso del número de religiosos, la Iglesia nunca dejará de tener personas consagradas porque esta vida tiene su origen en Dios.
Benedicto XVI les recordó que su vida comunitaria es “uno de los aspectos que los jóvenes buscan” cuando se acercan a ellos. Por eso les pidió que recen, reflexionen y sean “maestros del discernimiento” para no caer en el “individualismo, consumismo y materialismo”.
Según el Papa, estos obstáculos dificultan la vida en común y hacen perder el atractivo de la vida consagrada.
Durante el encuentro el Papa también recordó a los religiosos que están perseguidos por defender a Dios.
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