31 de mayo, 2009. El Papa evocó las tragedias Hiroshima y Nagasaki como demostración de que cuando el hombre se aleja de Dios, se vuelve peligroso su enorme potencial técnico.
Benedicto XVI"
Siguen constituyendo un aviso perenne las tragedias de Hiroshima y Nagasaki, en las que la energía atómica, usada para fines bélicos, acabó sembrando muerte en proporciones inauditas".
El día de Pentecostés es la última fiesta de la Pascua y conmemora la llegada del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles. El Papa explicó que el Espíritu Santo es para la vida espiritual lo que el aire para la vida biológica. Por eso, cuando el corazón se contamina, se envenena el alma.
Benedicto XVI"
Las personas se acostumbran a productos contaminantes de la mente y el corazón que circulan por la sociedad, como imágenes que espectacularizan el placer, la violencia o el desprecio por el hombre o la mujer, y dejan de considerarlas graves".
En la Basílica de San Pedro estaba la imponente orquesta de cámara de Colonia y el coro de la catedral de Colonia, Alemania. También participó el hermano del Papa, Georg Ratzinger.
Durante la ceremonia interpretaron una de las misas compuestas por Joseph Haydn, porque este año se conmemoran los 200 años de su muerte. El Papa les dio las gracias y definió su música una “sublime sinfonía por la gloria de Dios”.
JMB