12 de marzo, 2012. (Romereports.com) Es la tercera vez que un Papa y un primado anglicano visitan juntos la Basílica de San Gregorio al Celio de Roma. Lo han hecho por dos motivos. Primero, para conmemorar los mil años de la Orden de la Camáldula, una orden religiosa italiana que vive la Regla de San Benito según el modo eremítico.
Pero el motivo principal era el recuerdo de San Agustín de Canterbury, quien partió desde esta basílica de Roma hace unos 1.400 años, junto con otros 40 frailes para evangelizar la actual Inglaterra.
Benedicto XVI
“He venido con Su Gracia el Arzobispo de Canterbury que, junto con
nosotros, reconoce este monasterio como el lugar en el que nació el
vínculo entre el Cristianismo de las tierras británicas y la Iglesia de
Roma”.
En su discurso, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams elogió el
papel contemplativo de estos monjes en el diálogo entre católicos y
anglicanos.
Rowan Williams
Primado Anglicano
“Para estar inmersos en la vida sacramental del Cuerpo de Cristo, hace
falta una inmersión diaria en la contemplación. Sin ella, no podemos
vernos los unos a los otros claramente, sin ella no podemos reconocernos
y amarnos los unos a los otros, ni crecer juntos en su Santo, Católico y
Apostólico Cuerpo”.
Como recuerdo de esta visita, el arzobispo de Canterbury trajo esta cruz que desde ahora quedará expuesta en esta capilla.
La visita a Roma del Primado Anglicano incluyó un encuentro privado en
la residencia del Papa, que sirvió para intercambiar impresiones sobre
las relaciones entre la Iglesia católica y los Anglicanos.
AE-JMB
CTV
HC
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