14 de julio, 2010. El sacerdote Bernard J. Quinn quien luchó ejemplarmente por la igualdad racial podría ser elevado a los altares.
Quinn fundó con el apoyo de su diócesis la primera iglesia de Brooklyn para personas de color. Era el año 1922. En 1928 abrió el primer orfanato para niños negros.
Y lo consiguió a pesar de la oposición que entonces se respiraba también entre católicos. En aquellos años, otro sacerdote de Nueva York dijo que “si los negros llegasen a ser numerosos, deberían ser excluidos de la Iglesia de Roma”.
Quinn estaba totalmente en contra. De hecho, veía en el aumento de la población de color en Nueva York una oportunidad para aumentar la presencia de la Iglesia.
Su obra todavía está en pie. La parroquia que fundó, san Pedro Claver, sigue en marcha, y el orfanato se ha convertido en la sede de 'Little Flower Children and Family Services', para ayudar a comunidades de la zona.
Quinn empezó su labor en Brooklyn poco después de ordenarse sacerdote. También fue capellán militar durante la I Guerra Mundial. Siguió trabajando hasta su muerte por la igualdad de las personas. Falleció en 1940, cuando tenía 52 años. Unas 8.000 personas acudieron a su funeral.
La causa de beatificación comenzó oficialmente el 24 de junio. Como la diócesis de Brooklyn no tiene por el momento ningún santo, los que conocen la historia de Quinn piensan que tiene muchas posibilidades de convertirse en el primero.
RC/ PVB
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