13 de Enero, 2013. (Romereports.com) Como ocurre en EE.UU, también la Iglesia católica canadiense afronta
nuevos retos. Con el avance del laicismo, se encuentra a menudo en
conflicto con una sociedad que cambia rápidamente.
El cardenal
Thomas Collins es el arzobispo de la diócesis más grande de Canadá y
por eso se encuentra en primera línea de batalla.
CARD. THOMAS COLLINS
Arzobispo de Toronto (Canadá)
“La gente, sobre todo si ya ha conquistado un bienestar material, empieza a olvidar la necesidad de Dios y alberga la falsa sensación, la ilusión, de la autosuficiencia, y eso puede convertirse en un gran problema”.
Además de ser uno de los países más ricos del mundo, Canadá es uno de los más liberales. A pesar de su tradición cristiana, ha legalizado el aborto y el matrimonio homosexual.
El cardenal Collins reconoce que la Iglesia se enfrenta a una batalla difícil y de gran importancia. Por eso está convencido de que la forma de luchar contra la secularización es custodiar y defender un principio básico para la Iglesia católica: la familia.
CARD. THOMAS COLLINS
Arzobispo de Toronto (Canadá)
“Tenemos grupos de preparación para el matrimonio y encuentros matrimoniales. Pero creo que la Iglesia puede promocionar aún más ese tipo de cosas que ayudan a las personas a adquirir un sentido de comunidad y a fundamentar la fe que debe estar en la base de la familia”.
El cardenal Collins dice que para compensar los efectos de la laicidad hay que llegar mejor a quienes han abandonado su fe y acercarlos a los católicos activos.
Collins describe esta estrategia con su anillo de cardenal, que tiene a San Pablo y San Pedro. Pablo es el apóstol de los que están alejados de la Iglesia, y Pedro de las personas cercanas a ella.
Rcarr/RCG
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