
Es uno de los cardenales que llevan más tiempo en el Vaticano. Ha conocido presidentes, ha trabajado con dos papas, y ahora preside una de las órdenes más antiguas de la Iglesia católica: la Orden del Santo Sepulcro. No ha parado en toda su vida porque dice que el trabajo brinda alegría.
Card. John Patrick Foley
Gran Maestre Orden del Santo Sepulcro
Dios siempre me ha bendecido con trabajos muy interesantes. En la medida en que sé que estoy haciendo la voluntad de Dios porque estoy obedeciendo a mis superiores, en este caso el mismo Vicario de Cristo, soy un sacerdote muy feliz.
Como Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro, reconoce un especial interés por proteger la presencia de cristianos en Tierra Santa, porque, como dice, es una pena que el Cristianismo esté amenazado en su propia tierra.
Card. John Patrick Foley
Gran Maestre Orden del Santo Sepulcro
Nuestros hermanos y hermanas de Tierra Santa están padeciendo la discriminación, la falta de oportunidades en educación, empleo y alojamiento. Se les hace la vida difícil.. Queremos darles la oportunidad de vivir cómodos en la tierra donde sus antepasados han estado presentes desde hace más de 2000 años.
Benedicto XVI concedió la púrpura a Foley en noviembre de 2007. Mas de un año despues, dice que ser cardenal es muy diferente a lo que esperaba.
Card. John Patrick Foley
Gran Maestre Orden del Santo Sepulcro
Debo decir que pensé que el trabajo iba a ser mucho mas tranquilo, pero no lo es. Estoy muy ocupado.
De sus años de trabajo en Roma conserva muy gratos recuerdos. Como cuando viajó a la Casa Blanca con Juan Pablo II hace tres décadas.
Card. John Patrick Foley
Gran Maestre Orden del Santo Sepulcro
Me tomaron el nombre, me presentaron al Presidente Carter y el dijo, Santo Padre, este es el Monseñor Foley, y el Papa le dijo, Yo se quien es, el esta conmigo.
El cardenal ha colaborado con dos Papas. Dice que es una bendición que además ha conocido dos estilos de Papado diferentes.
Card. John Patrick Foley
Gran Maestre Orden del Santo Sepulcro
Benedicto XVI es muy claro. Tiene un mensaje muy rico pero fácil de entender. Se puede decir que es más como un profesor, y que Juan Pablo II fue más como un presentador. Ambos son personas excelentes. Y así vemos que Dios puede trabajar con instrumentos diferentes y que los dos son muy eficaces.
Queda claro que el cardenal Foley no tiene intención de parar de trabajar. Y que es feliz desempeñándolo dentro y fuera del Vaticano.
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