Tras varias semanas de polémicas que pusieron en peligro las relaciones oficiales entre judíos y católicos, Benedicto XVI recibió a representantes de los judíos de Estados Unidos.
El Papa no mencionó los comentarios del obispo lefebvriano Richard Williamson, pero habló explícitamente contra el Holocausto y contra quienes lo niegan.
Benedicto XVI El odio y desprecio de hombres, mujeres y niños que se manifestó en el Holocausto, fue un crimen contra Dios y contra la humanidad. Debería estar claro para todos, especialmente para quienes siguen la tradición de la Sagrada Escritura, que dice que cada ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Sin duda, negar o minimizar este crimen terrible es intolerable e inaceptable.
El Papa expresó solidaridad y pena por las víctimas del Holocausto y recordó su visita a Auschwitz. Añadió que hay que aprender los episodios terribles de la historia, para que no se repitan.
Benedicto XVI Recordar lo que pasó es hacer todo lo posible para que no se repita una catástrofe parecida en la familia humana, tendiendo puentes de amistad. Pido fervientemente que el recuerdo de este crimen horroroso refuerce nuestro empeño por curar las heridas que han dificultado durante demasiado tiempo las relaciones entre cristianos y judíos.
Benedicto XVI también tocó otro punto de las polémicas declaraciones de Williamson: el documento del Concilio Vaticano II que relanzó las relaciones entre judíos y católicos. A pesar de que los lefebvrianos no lo aceptan oficialmente, el Papa reafirmó que la declaración Nostra Aetate es el documento definitivo para el diálogo con el pueblo de la Antigua Alianza.