6 de octubre, 2010. Se trata de una santa alemana, benedictina, mística y teóloga. Según la tradición tuvo varias visiones de Jesús, quien la invitó a apoyar la cabeza en su pecho para escuchar los latidos de su corazón. Vivió desde el año 1256 al 1302.
DISCURSO DEL PAPA
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy quisiera hablar de santa Gertrudis, única mujer en Alemania que ha recibido por su talla cultural y evangélica el apelativo de "Magna o Grande". De sus orígenes tenemos pocas noticias. Nació en el año mil doscientos cincuenta y seis. En el monasterio de Helfta, bajo la guía de grandes místicas, como Maltilde de Hackeborn o Matilde de Magdeburgo, adquirió una esmerada educación filosófica, literaria y musical, destacando entre sus hermanas de comunidad por su inteligencia y sabiduría. A los veinticinco años de edad tuvo una visión de Cristo adolescente, que la tomaba de su mano. A partir de ese momento, su vida de intimidad con el Señor se acentúa. Abandona los estudios profanos para consagrarse totalmente a los teológicos y, en la observancia monástica, pasa de una vida que ella define como negligente a una de plegaria intensa, mística y de excepcional ardor misionero. Comienza entonces a escribir y a divulgar las verdades de la fe con claridad y sencillez. De este período se han conservado obras como el Heraldo del amor divino o las Revelaciones y los Ejercicios espirituales, auténtica joya de la literatura mística. Murió en torno al año mil trescientos uno.
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular, a las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, así como a los fieles procedentes de España, Argentina, Chile, Colombia, Guatemala, México, Nicaragua y otros países latinoamericanos. Que el ejemplo de Santa Gertrudis os impulse a conocer profundamente la Sagrada Escritura, a amar con humildad a Cristo y a su Iglesia, a cultivar la oración personal y a participar con fidelidad en la Santa Misa. Muchas gracias y que Dios os bendiga.