30 de octubre, 2012. (Romereports.com) Cuando el Papa defiende el derecho a no tener que emigrar, se refiere también a personas como Oumi. Hace tres meses tuvo que huir con su marido y sus hijos de Sudán. Como ella misma cuenta, llegó un momento en el que la violencia se hizo insoportable.
OUMI Campamento de refugiados (Sudán del Sur) “La guerra y la violencia nos obligaron a abandonar nuestra casa. Éramos granjeros y allí teníamos cabras, ovejas, vacas. Lo dejamos todo cuando escapamos. Los soldados estaban siempre disparando y los bombardeos nunca cesaban”.
No tenían otra opción y tuvieron que dejarlo todo e irse a un campo de refugiados en Sudán del Sur. El viaje supuso un duro golpe. OUMI Campamento de refugiados (Sudán del Sur) “Mi esposo comenzó a sentirse mal. Se sentía fracasado al haber perdido todo. No podía quitarse esa idea de la cabeza. Además sentía frustración al no poder dar nada mejor a sus hijos. Murió durante el viaje, bajo un árbol”.
Oumi vive ahora en este campamento. No todos han tenido su misma suerte. Con resignación dice que al menos ahora tiene algo con lo que alimentar a sus hijos. Cuando vivía en su casa, sólo comían hojas de plantas.
Por desgracia, la historia de Oumi no es la única. Según la ONU, cada día llegan unas100 personas a este campamento en Sudán del Sur y ya son cerca de 200.000 en total.