El Papa celebró los 80 años del Estado Ciudad del Vaticano con una pieza muy apropiada: el Mesías de Händel.
El concierto fue interpretado por la Orquesta de la Radio y Televisión Irlandesa y el Coro de la catedral de Dublín, cuyos antepasados estrenaron en el año 1741.
Quizá uno de los momentos más emocionantes fue cuando el Papa y el público se pusieron de pie para escuchar el famoso Aleluya. Se trata del mismo gesto de respeto que hizo el rey Jorge II de Inglaterra hace 250 años, cuando escucho la pieza por primera.
Al final del concierto, el Papa saludó a los músicos y definió esta pieza una forma de arte entre la música y la fe.
Benedicto XVI De nuevo se demuestra que la música y el canto, gracias a su hábil entrelazamiento con la fe, pueden ser de gran valor pedagógico en lel ámbito religioso. La música, como arte, puede ser un buen modo de anunciar a Cristo, porque consigue que se perciba el sentido del misterio con particular elocuencia.
Benedicto XVI recordó la importancia para la autonomía de la Iglesia católica de que exista el Estado Ciudad del Vaticano, y que se refleja perfectamente en lema de las celebraciones del 80 aniversario: Un pequeño territorio para una gran misión.