
5 de octubre, 2010. Igual que el Vaticano tiene su proprio servicio postal, su policía y su cuerpo de bomberos, también tiene su proprio banco. Es un modo de asegurar la independencia de la Santa Sede, de evitar que se especule con el dinero de la Iglesia y de ahorrar costes a las diócesis y a las órdenes religiosas.
Su nombre oficial es IOR, Instituto para las Obras de Religión. Se trata de un banco particular, porque sólo hace inversiones éticas, sus beneficios se destinan a obras de caridad y porque sus clientes son diócesis, órdenes religiosas y departamentos y empleados del Vaticano.
Marco Tosatti
Vaticanista
“El IOR es un banco un poco “sui generis”, creado por Pío XII en 1942. Según su estatuto, se hizo para recibir depósitos de empleados del Vaticano, congregaciones religiosas, entes eclesiásticos y otras personas por el estilo”.
Hace un año, Benedicto XVI nombró al italiano Ettore Gotti Tedeschi presidente del banco del Vaticano. Le pidió que el banco fuera totalmente transparente. O sea, que lo adaptase a las leyes europeas que exigen que se identifique a los clientes en todas las operaciones.
Según el Vaticano, desde enero están trabajando con la Banca de Italia y con organismos europeos para regularizar totalmente sus procesos antes del 31 de diciembre.
Aun así, todavía hay errores burocráticos. Por ejemplo, el pasado mes de septiembre cuando el IOR realizó dos transferencias sin revelar el nombre de los clientes por lo que fueron bloqueadas por las autoridades italianas.
El presidente del banco del Vaticano dijo que se trata de una operación de tesorería interna, y no de una orden de sus clientes. Lo calificó de un malentendido.
Marco Tosatti
Vaticanista
“Hay un cierto número de cuentas identificadas con un número, de modo que sólo el banco conoce al propietario. Este es el problema actual. Para adaptarse a las normas antireciclaje, que es lo que está haciendo el presidente del banco por orden del Papa y del cardenal Bertone, para adpatarse a las normas antireciclaje hay que eliminar estas cuentas o hacerlas transparentes”.
Tras lo ocurrido, el Papa ha apoyado públicamente al actual presidente del Banco Vaticano.
Marco Tosatti
Vaticanista
“Si hay una gestión del IOR dispuesta a crear transparencia es ésta. Por desgracia, se da la típica paradoja de que quienes están trabajando para hacerla más transparente son los que pagan por los problemas”.
La única sede del Banco Vaticano está aquí, en el torreón de Niccolò V. Tiene 130 empleados y 44 mil cuentas corrientes. Ofrece unos intereses de entre el 4 y el 12%, y no aplica ningún impuesto. Tiene un patrimonio de 5 mil millones de euros.
Un lugar rodeado de discreción. Lo único que se puede mostrar del IOR es su cajero automático, que, por supuesto, realiza las operaciones también en latín.
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