El Estado Ciudad del Vaticano no es lo mismo que el Vaticano. La Iglesia nació hace 2.000 años, pero el Estado Ciudad del Vaticano, con sus pequeñas fronteras, hace sólo 80.
Para celebrar su aniversario, ha organizado una exposición de objetos y documentos inéditos que recorren su breve historia.
Uno de los documentos más significativos es el Acuerdo de Letrán, o pacto Laterano, con el que se reconoció en 1929 la independencia y soberanía del Estado más pequeño del mundo.
Mons. Renato Boccardo Secretario General del Governatorato El Tratado de Laterano reconoce a nivel internacional la existencia de la Santa Sede como órgano central del gobierno de la Iglesia Católica, y entonces Italia y la Santa Sede se reconocen mutuamente.
La muestra incluye la mesa y las sillas originales que se utilizaron cuando se firmó el tratado.
Mons. Renato Boccardo Secretario General del Governatorato Bueno ésta es la mesa en la que el Cardenal Pietro Gasparri, que era Secretario de Estado y Benito Mussolini, que era el Jefe del Gobierno Italiano, firmaron en el palacio de Laterano los documentos del Tratado.
Como Estado, el Vaticano tiene desde entonces su propio sistema postal, telefónico y eléctrico. E incluso, tiene su propio sistema para obtener ciudadanía, la cual no se hereda o se adquiere naciendo allí, sino que depende del trabajo que se tiene al servicio del Estado.
La tienen los cardenales, los miembros de las representaciones pontificias, los guardias suizos y los laicos que trabajan en el Vaticano.
La mayoría de sus edificios no son del Renacimiento, como lo demuestran imágenes topográficas y planos aquí expuestos, o una gigante maqueta que revela qué hay hoy por hoy dentro de los muros del Vaticano.
Mons. Renato Boccardo Secretario General del Governatorato Esta exposición puede también ayudar a la gente a ver que no hay ningún secreto detrás o dentro del Vaticano, más bien que todo lo que se vive aquí, todo lo que se puede considerar esta presentado y la gente lo puede conocer.
La exposición incluye otras curiosidades. Las más impresionantes son esta tiara de Pío XI, esta capa pluvial o este coche, un Citroen Lictoria de 1929, considerado uno de los primeros papamóviles.