2 de octubre, 2012. (Romereports.com) Durante l
a segunda sesión del juicio al mayordomo del Papa, Paolo Gabriele se declaró “inocente del cargo de robo con agravante y culpable de haber traicionado la confianza del Papa”. Además, se ha sabido que tenía en su poder documentos originales y no sólo fotocopias.
El mayordomo fue interrogado durante unos 25 minutos. Aseguró que ha actuó solo y que no tiene cómplices.
P. Federico Lombardi
Portavoz del Vaticano“El mayordomo ha afirmado que no ha actuado por interés económico sino tras una situación de malestar personal, que percibía a su alrededor. Se ha declarado culpable de haber traicionado la confianza que el Papa puso en él”. Según el mayordomo, el Papa ignoraba cosas de las que debían haberle informado.
Dijo que, durante los almuerzos que compartía con Benedicto XVI ha visto que “es fácil influirle y manipular a la persona que tiene el poder”. Además, asegura que fotocopiaba los documentos durante su horario de trabajo, en el estudio del secretario del Papa y no a escondidas.
Dice que
no le han pagado por la filtración que, en cambio, sólo le ha traído graves problemas. También ha declarado ante el juez el secretario personal de Benedicto XVI, monseñor Georg Gaenswein.
Ha dicho que siempre se había fiado del mayordomo, pero que comenzó a sospechar cuando se publicaron unas cartas dirigidas a él, que nunca habían salido de su despacho.
La audiencia sacó a la luz supuestos malos tratos al mayordomo durante las primeras dos semanas de detención preventiva. Por orden del juez, el fiscal del Vaticano ha abierto una investigación contra la Gendarmería Vaticana para aclarar por qué “Paoletto” estuvo quince días con la luz encendida en una pequeña celda en la que no podía estirar los brazos.
La Gendarmería ha explicado que ofrecieron al mayordomo una máscara para los ojos y que él pidió que la luz estuviera encendida “porque le hacía compañía”.
El mayordomo almorzó junto a varios gendarmes que ya conocía,
rechazó hacer deporte en el gimnasio de la policía vaticana, pasaba una hora al día al aire libre, y pudo reunirse con sus familiares sin límites de horarios.
El proceso está poniendo de manifiesto un sistema judicial farragoso y poco preciso, que hará más difícil al Vaticano pasar, por fin, la página del caso Vatileaks.
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