2 de marzo, 2012. (Romereports.com) Cada uno de estos documentos narra una aventura. Detrás de este sello de jade, de esta plancha de madera o de este dibujo hay una historia única y espectacular. Todos ellos se guardan aquí, en el archivo de Propaganda Fide: el archivo más importante sobre la evangelización.
“12.500 volúmenes con una media de 800, 900 documentos por volumen. Yo calcularía en torno a 10 u 11 millones de documentos. Como lenguas, todas las lenguas modernas y después muchísimas lenguas orientales, árabe, copto, siriaco armeno, tibetano chino. Como materias de las que están escritas los documentos sería en papel normal, papel de arroz, hoja de palma, seda blanca, seda roja, pergamino, que es piel de animal, cabra, oveja o ternera”, explica Luis Cuña Ramos, archivero de este archivo.
En la sede del archivo de Propaganda Fide, es decir, el departamento del Vaticano encargado de las misiones, se custodian todos los documentos que los misioneros enviaron a Roma desde 1622 hasta 1959.
Mons. Luis Cuña Ramos Archivero, Archivo de Propaganda Fide “Las cartas que escribían los nuncios, los obispos, los misioneros y las respuestas que daba Propaganda a todos estos países; toda Asia, África, Oceanía, Estados Unidos y Canadá, Europa del Norte y Europa del Este”.
La documentación no siempre es de papel, también guardan objetos como esta plancha de madera tallada a mano con una inscripción en árabe. Con ella se imprimió la primera Biblia en árabe y latín. También esta carta escrita en seda roja con la que los católicos de una parroquia de China solicitaban al Papa que regresara su antiguo párroco o este sello chino de jade con una inscripción muy particular.
Mons. Luis Cuña Ramos Archivero, Archivo de Propaganda Fide “Fue usado por el emperador para firmar la condena a muerte de varios cristianos. Los cristianos de la corte lo conservaron como una reliquia y lo regalaron a Juan Pablo II en una de sus visitas. Y en ese sello de jade han escrito la famosa frase de Tertuliano: 'Sangre de mártires, semilla de nuevos cristianos'”.
Cientos de historias y de objetos que volvieron a Roma después de llevar el Evangelio alrededor del mundo.