16 de septiembre, 2010. Así de cordial ha sido el primer encuentro entre la reina Elizabeth II y el papa Benedicto XVI. La reina y su marido el duque de Edimburgo recibieron al Papa en el palacio de Holyroodhouse, en Edimburgo.
En este palacio tienen lugar las ceremonias oficiales de la Reina durante los meses en que ella reside en Balmoral.
El Papa regaló al Papa una edición facsímil de unos evangelios del siglo VIII. Un regalo simbólico porque la mitad de la obra original se encuentra en la Biblioteca Vaticana y la otra mitad en Inglaterra.
La reina le ha regalado unas fotografías dedicadas y unas copias de 85 grabados del alemán Hans Holbein del siglo XVI que pertenecen a la colección real. Entre los grabados hay uno de Santo Tomás Moro.
En el momento de los discursos oficiales, la reina agradeció el papel de la Iglesia en el proceso de paz de Irlanda del Norte y resaltó la lucha del Papa contra la pobreza y a favor de la paz.
Reina Isabel
Sabemos por experiencia que a través del diálogo comprometido, las suspicacias del pasado se pueden superar y se puede establecer una mayor confianza.
El Papa alemán dio las gracias a los británicos por su lucha contra los nazis y puso el ejemplo de la Alemania de Hitler para explicar el resultado de una sociedad sin Dios.
Benedicto XVI
Jamás olvidemos cómo la exclusión de Dios, la religión y la virtud de la vida pública conduce finalmente a una visión sesgada del hombre y de la sociedad y por lo tanto a una visión "restringida de la persona y su destino".
Antes de marcharse, la reina presentó personalmente el Papa a las principales autoridades de Escocia. Además, le acompañó durante un breve concierto de gaitas escocesas y durante el saludo a un grupo de jóvenes vestidos con los trajes típicos.
JMB
PP
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