8 de septiembre, 2010. El Palacio Apostólico de Castel Gandolfo fue testigo de un concierto en honor de Benedicto XVI, ofrecido por la Academia Pontificia de las Ciencias.
L’Orchestra di Padova e del Veneto y el Coro de la “Accademia della Voce” di Torino, interpretaron la Misa de Réquiem de Mozart, una obra que recordó su infancia a Benedicto XVI.
Benedicto XVI
“Cada vez que escucho su música no puedo dejar de ir con la memoria a mi iglesia parroquial, cuando, de muchacho, en los días de fiesta, resonaba una 'Misa' de Mozart”.
El Papa también aprovechó la música para reflexionar sobre la muerte, un tema muy recurrente en la obra de Mozart.
Para hablar de ella, Benedicto XVI leyó un párrafo de la última carta que Mozart escribió a su padre, en 1787.
Benedicto XVI
“Desde hace algunos años he entrado en tal familiaridad con esta amiga sincera y querida del hombre, que su imagen no sólo ya no tiene para mí nada de terrible, sino por el contrario se me presenta muy tranquilizadora y consoladora”.
El Papa aseguró que en la música de Mozart se percibe un rayo de la belleza del Cielo, que da esperanza ante el dolor y la muerte. Un concierto inolvidable del compositor preferido de Benedicto XVI.
EF
CTV
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