Benedicto XVI bautizó en la Capilla Sixtina a 13 niños, hijos de empleados vaticanos. La ceremonia coincidía con la fiesta del Bautismo de Jesús.
Benedicto XVI El niño no es propiedad de los padres, sino que ha sido confiado por el Creador a su responsabilidad, libremente y de una forma siempre nueva, para que ellos le ayuden a ser un hijo de Dios libre.
Benedicto XVI definió el Bautismo como un puente entre Dios y el hombre, el modo en que Él se hace accesible a la humanidad. Por eso, recordó que es imprescindible para entablar una relación entre el niño y Dios.
Benedicto XVI Ya que con este sacramento el nuevo bautizado se convierte en hijo adoptivo de Dios y objeto de su amor infinito que lo defiende de las fuerzas oscuras del maligno, hay que enseñarle a reconocer a Dios como un Padre y a saber comportarse con Él como un hijo.
El Papa también dijo a los nuevos padres que tenían que encontrar el equilibrio entre formar sus hijos con sus ideas y valores, y darles suficiente libertad para que desarrollen su propia personalidad e intereses.