24 de mayo, 2010. El color del fuego y el símbolo del Espíritu Santo adornaron la Basílica de San Pedro. Miles de personas se dieron cita allí para celebrar la fiesta de Pentecostés junto a Benedicto XVI.
Antes de comenzar, el Papa se detuvo para estrechar la mano y saludar a algunos peregrinos.
En su homilía dijo que la Iglesia traspasa todas las fronteras y se refirió a ella como el hogar de la humanidad.
Benedicto XVI
“La Iglesia es por su naturaleza una y múltiple, destinada a vivir en todas las naciones, en todos los pueblos, y en los más diversos contextos sociales. Responde a su vocación, de ser signo e instrumento de unidad de todo el género humano, sólo si es autónoma de todo Estado y de toda cultura particular”.
El Papa destacó la universalidad de la Iglesia. Dijo que la Iglesia es y debe ser católica y universal. Algo que quedó patente después de escuchar los idiomas utilizados durante la celebración.
Chica
“¿Cómo es posible que cada uno de nosotros lo escuche en su lengua nativa?
Hombre
“El que no tiene el espíritu de Cristo no es de Cristo”.
Benedicto XVI concluyó su homilía añadiendo que los cristianos e iglesias deben estar en armonía con la Iglesia Católica. También dijo que la Iglesia sólo puede estar unida cuando recibe el fuego del Espíritu Santo.
Benedicto XVI
“La llama del Espíritu Santo arde pero no quema. Transforma para que salga la mejor parte y la más verdadera del hombre. Hace emerger su forma interior, su vocación a la verdad y al amor”.
El Domingo de Pentecostés marca el último día de Pascua y conmemora el relato evangélico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles.
MC-EF
CTV
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