1 de diciembre, 2010. (-SÓLO VÍDEO-) "
Queridos hermanos y hermanas: Esta mañana quiero hablaros de Juliana de Norwich, mística inglesa que vivió aproximadamente entre mil trecientos cuarenta y dos y mil cuatrocientos treinta. Optó por una vida anacoreta, entregándose plenamente a la oración, a la meditación y al estudio; se distinguió por una gran sensibilidad humana y religiosa, que causaba admiración en las personas que la visitaban, a muchas de las cuales ayudaba con sus consejos espirituales".
Uno de los mensajes centrales de Juliana de Norwic, recogido en su libro Revelaciones del Amor Divino, consiste en la certeza de que somos amados por Dios y asistidos por su Providencia. Dios es amor, y sólo quien le corresponde, dejando que su existencia sea guiada por tal amor, experimenta la paz verdadera y la alegría auténtica.
"Madre Juliana", como era llamada en su tiempo, alude con frecuencia al amor materno para anunciar la ternura, la solicitud y la totalidad de la bondad de Dios, que se manifiesta en la creación y en toda la historia de la salvación, teniendo su culmen en la encarnación del Hijo.
Saludo con afecto a los grupos de lengua española, provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Las promesas divinas son más grandes que nuestras expectativas. Si entregamos a Dios, a su inmenso amor, los deseos más puros y profundos de nuestro corazón, nunca nos sentiremos defraudados. "Todo estará bien", "cada cosa será para bien".
Esto lo vivió con gran intensidad Juliana de Norwich. Que su ejemplo os ayude en vuestra vida cristiana, para que siempre seáis signos vivos de la caridad de Cristo y transmitáis a los demás con serena alegría la belleza de su mensaje de salvación. Muchas gracias.