12 de abril, 2009. Como es tradicional, durante su discurso del domingo de resurrección, el Papa recordó las cuestiones de actualidad mundial que más le preocupan.
Benedicto XVI lamentó que el mundo siga ignorando los “crueles e innumerables” conflictos que azotan al continente africano, y el número de víctimas que allí causan el hambre la pobreza y las enfermedades.
Además pidió “esfuerzos sinceros” para pacificar Tierra Santa y Oriente Medio, y citó entre los problemas del mundo actual la crisis económica, el cambio climático o el terrorismo.
Ante la incerteza del mundo actual, el Papa dijo que el hombre necesita horizontes capaces de devolverle la esperanza. Algo que sólo Dios puede dar.
Benedicto XVI
Por la Pascua, Cristo ha extirpado la raíz del mal, pero necesita hombres y mujeres que le ayuden siempre y en todo lugar a afianzar su victoria con sus mismas armas: las armas de la justicia y la verdad, la misericordia, el perdón y el amor.
El Papa saludó a los cristianos que sufren persecución, una referencia indirecta a los católicos de China, y les animó a atreverse a responder a los ataques haciendo el bien sobre todo cuando cuesta y con quien cuesta.
El discurso de Pascua concluyó con la bendición Urbi et Orbi, a la ciudad y al mundo, pronunciada en 63 idiomas, entre ellos el camboyano, el árabe o el guaraní.
JMB