14 de mayo, 2010. Miles de personas salieron a las calles de Oporto, una ciudad industrial fuertemente afectada por la crisis, para recibir al Papa en su último día de visita a Portugal.
En una misa celebrada al aire libre, la tercera del viaje, Benedicto XVI afirmó que la Iglesia debe “dialogar con culturas y religiones diversas” y recordó que la Iglesia nunca impone, sino que siempre propone.
Benedicto XVI
“Debemos vencer la tentación de limitarnos a lo que ya tenemos, o creemos tener, como propio y seguro: sería una muerte anunciada, por lo que se refiere a la presencia de la Iglesia en el mundo”.
El Papa señaló que los cristianos están llamados a “servir a la humanidad” teniendo siempre a Jesús como guía para transformar las situaciones de debilidad y muerte en vida. Además lamentó el “tiempo perdido” y el “trabajo que no se ha hecho”.
Por este motivo pidió a todas las personas que sean testimonio, cada uno en su ambiente, de la resurrección de Jesús. Porque nadie puede sustituir el testimonio de otro.
Al finalizar la misa el Papa se despidió de Portugal y dio las gracias a todos los que han colaborado en la organización de la visita.
Benedicto XVI
“Gracias por vuestra presencia y por el testimonio de vuestra fe. De nuevo, muchas gracias a todos los que han colaborado, de una u otra manera, en la preparación y realización de mi visita”.
Benedicto XVI saludó a dos jóvenes que le regalaron unos curiosos objetos realizados en las universidades de la ciudad. Se trata de una camiseta electrónica que permite medir el ritmo cardiaco y de una guitarra realizada con material aeroespacial.
PVB
CTV
JM-LB
-BN-