18 de junio, 2009. El Papa ha escrito a todos los sacerdotes del mundo para invitarles a redescubrir la importancia de ser presbíteros.
Firmó la carta el 16 de junio, tres días antes del inicio del Año Sacerdotal.
En el texto, Benedicto XVI lamenta la infidelidad de algunos sacerdotes
“culpables de situaciones gravísimas que, dice nunca serán
suficientemente deploradas”, pero también recuerda a todos los
sacerdotes perseguidos y a la gran mayoría, que se mantienen fieles a
pesar de graves dificultades.
Card. Claudio Hummes
Prefecto Congregación del Clero
Con este año queremos hacer justicia a la verdad: la inmensa mayoría
de los sacerdotes son hombres muy dignos, que dan su vida por la
Iglesia, por los hombres y sobre todo por los pobres. Y por eso, la
Iglesia está orgullosa de ellos. Es una desgracia desastrosa que un
pequeño grupo haya seguido un camino de delitos civiles y canónicos, y
la Iglesia no cierra los ojos, no lo ignora.
En la carta, Benedicto XVI invita a los sacerdotes a seguir el ejemplo
de San Juan María Vianney, patrón de los párrocos. En concreto, les
anima a no encerrarse en sus parroquias sino a dedicar tiempo a
confesar a las personas, a visitar a las familias, a preparar bien las
fiestas patronales y a cuidar los objetos de culto.
Además, les anima a cultivar una amistad real con Dios y les pide que
esta amistad se refleje en la devota celebración de la Misa y en la
preocupación por formar bien a las personas.
Card. Claudio Hummes
Prefecto Congregación del Clero
El Papa les invita a que cultiven una espiritualidad más fuerte y
profunda. Una conciencia y un conocimiento más profundo y teológico de
la identidad del sacerdote, de qué significa ser sacerdote en este
momento histórico.
El Papa se refiere a los sacerdotes como “un inmenso regalo para la
Iglesia y para la humanidad”. Por eso, les pide que vivan la
fraternidad sacerdotal y que estén unidos a sus obispos y a los laicos,
para ser auténticos mensajeros de esperanza, de paz y de
reconciliación.
JMB