11 de diciembre, 2009. Tras recibir a la cúpula de los obispos irlandeses, el Papa ha manifestado su indignación y vergüenza ante los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes en Irlanda entre 1975 y 2004.
Se trata de cientos de delitos revelados al cabo de tres años de trabajos de una comisión investigadora. El informe acusa a algunos obispos de haber protegido a los autores de los abusos y de no haberlos denunciado a la policía; y acusa a las autoridades de Irlanda de no haber hecho caso a algunas denuncias.
P. Federico Lombardi
Portavoz del Vaticano
"El Papa manifiesta su dolor y preocupación, y también el deseo de ayudar a la Iglesia a comprometerse realmente a evitar que un episodio como este se repita".
Card. Seán Brady
Presidente, Conferencia Episcopla de Irlanda
"El Papa nos ha dicho que la Santa Sede seguirá este asunto muy de cerca para ver cómo ha podido ocurrir esta tragedia y para asegurar que se toman medidas para garantizar que nunca vuelva a ocurrir".
Mons. Diarmuid Martin
Arzobispo de Dublín (Irlanda)
"Según los expertos, el porcentaje de pedófilos que hay en cualquier sociedad es constante, no varía. Y este es un gran problema que hay que afrontar. Nosotros los estamos afrontando y otras iglesias como la de EE.UU. lo han afrontado, para garantizar que ningún pedófilo se cuele en instituciones católicas ya sea como sacerdote o con cualquier otro encargo".
Efectivamente, el Papa ha asegurado a los afectados que “la Iglesia católica prestará la máxima atención” a estos casos vergonzosos para “comprender cómo han ocurrido y tomar medidas para que no se repitan”.
Benedicto XVI ha anunciado que publicará en breve una Carta Apostólica con iniciativas concretas para responder a esta situación.
JMB
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