20 de marzo, 2010. El Papa ha pedido personalmente perdón a las víctimas de abusos sexuales en Irlanda y ha reprendido duramente a los obispos del país por no haber afrontado el problema con energía.
La carta a los católicos de Irlanda no tiene precedentes en la historia de los papas. Nunca se había utilizado un documento papal para afrontar una situación de este tipo, que puede servir de guía en muchos otros países.
Benedicto XVI ha dicho que se siente traicionado porque los obispos no tutelaron los derechos de las víctimas y ni siquiera aplicaron el Derecho canónico.
Les reprocha su silencio y que no le hicieran caso hace 4 años cuando les pidió que investigasen los abusos cometidos y ayudasen a las víctimas.
De hecho, la carta del Papa y las nuevas medidas llegan tras la publicación de dos informes de las autoridades civiles que describían cientos de abusos a menores.
P. Federico Lombardi
Portavoz del VaticanoLa Iglesia vive en países concretos y debe seguir las leyes de estos países. Los obispos deben respetar las normas que contempla la ley. La indicación es que colaboren con las autoridades siguiendo las normas que contemple la ley. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, presentó la carta en la Sala Stampa vaticana. En el texto, el Papa es también muy duro con los sacerdotes y religiosos culpables de los abusos. Les dice que deberán rendir cuentas antes Dios y ante los tribunales. Es más, les indica que cooperen personalmente con las autoridades.
Pero la atención prioritaria de la carta es a las víctimas y a sus familiares. Les pide personalmente perdón por lo ocurrido y dice sentirse avergonzado y dolorido. Anuncia también que se reunirá con grupos de víctimas como ya ha hecho en Estados Unidos y Australia.
También da las gracias a quienes trabajan en las diócesis para ayudar a las víctimas y prevenir nuevos abusos.
P. Federico Lombardi
Portavoz del VaticanoEs una carta muy profunda, muy personal, muy leal, con expresiones muy fuertes. Habla también a las víctimas. Les manifiesta claramente que comprende el sufrimiento que están soportando. El Papa identifica entre las causas de la crisis un abuso del silencio que pretende proteger el buen nombre de la Iglesia por medios equivocados.
Por último, Benedicto XVI enviará delegados apostólicos para conocer de primera mano qué ha ocurrido en las diócesis y seminarios afectados. Además, ha anunciado una Misión nacional para ayudar a obispos y sacerdotes a reflexionar sobre lo ocurrido.
JMB/MC/JVB
FF, CTV
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