
Por la fiesta de la Inmaculada Concepción, Benedicto XVI visitó la famosa plaza de España en el centro de Roma, para venerar la imagen de la Virgen. Hizo en voz alta una conmovedora oración, en la que le pidió ayuda para acabar con las diferencias sociales.
Benedicto XVIEnséñanos María a ser solidarios con quien está en dificultad, a equilibrar las grandes diferencias sociales que crecen cada vez más; ayúdanos a cultivar un sentido del bien común más vivo, del respeto de lo público, empújanos a sentir ésta ciudad como patrimonio de todos, y hacer cada uno, con conocimiento y compromiso, nuestra parte para construir una ciudad más justa y solidaria.Habitualmente, el Papa dedica esta visita a los enfermos de la Ciudad Eterna. Pero este año insistió especialmente en quienes sufren los efectos de la crisis económica.
Benedicto XVITe confío María, los ancianos que están solos, a los enfermos, a los emigrantes con dificultades para adaptarse, a las familias que tienen problemas para cuadrar las cuentas y a las personas que no encuentran empleo o que lo han perdido.
Al final, Benedicto XVI saludó al embajador de España, Francisco Vázquez y a su familia. Y como es tradicional, ofreció a la Virgen rosas blancas, símbolo del amor y de la devoción de la Iglesia y de los habitantes de Roma.
DG