
Según Benedicto XVI, el principal reto de los pediatras es acabar con la reaparición de enfermedades típicas de la infancia, y favorecer el desarrollo de los niños y el mantenimiento de la buena salud. Lo dijo a los participantes de un congreso sobre medicina infantil, organizado por el Vaticano.
Benedicto XVIEn este vasto proceso están involucrados todos: familias, médicos, trabajadores sanitarios y sociales. La investigación médica a veces se encuentra ante opciones difíciles, por ejemplo, cuando se trata de encontrar el equilibrio entre insistir o interrumpir la terapia para asegurar el tratamiento adecuado a la necesidad real del niño paciente, sin ceder a la tentación de la experimentación.
El Papa pidió a los pediatras que su máxima prioridad sea el bienestar de los niños, tanto los nacidos cómo los que están por nacer.
Las estadísticas han mejorado. Hace 50 años morían 20 millones de niños cada año. Ahora, 9 millones 700 mil. Pero el Papa lamentó que de ellos, unos 4 millones mueren durante el primer mes.
Por su parte, el más alto cargo Vaticano para asuntos de salud y medicina y organizador de la conferencia, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, dijo que cuidar a los niños enfermos es un imperativo moral, médico y espiritual, tanto para la Iglesia como la profesión médica.
DDS