19 de marzo, 2010. Existen matrimonios felices y matrimonios infelices, pero lo que muy pocos saben es que también existen matrimonios santos.
Mons. Jean Laffitte
Secretario del Pontificio Consejo para la Familia“Son la prueba de que existe un tipo de santidad conyugal y familiar. Son santos porque cuando se casan, se quieren amar de verdad y quieren querer a los hijos, viven ese sentido de servicio y están unidos a Cristo”. Tras el Concilio Vaticano II la Iglesia impulsó la beatificación de personas que sirvan de modelo actual para muchas personas. Por eso, la idea de beatificar a matrimonios fue muy bien acogida.
Mons. Jean Laffitte
Secretario del Pontificio Consejo para la Familia“No van separados el matrimonio y la santificación de dos personas que buscan la santidad. Tenemos dos personas que han decidido unirse ante Dios y que luchan por vivir como Dios quiere”. Ejemplos no faltan. Por ejemplo los padres de Santa Teresita de Lisieux, Louis Martin y Maria Celia Guerin, que fueron nombrados beatos en octubre de 2008.
Mons. Jean Laffitte
Secretario del Pontificio Consejo para la Familia“El modo en el que estaban juntos y cómo cuidaban a sus hijas mostraba la armonía y el verdadero amor cristiano, hasta llegar al heroísmo de aceptar que todas las hijas dejaran la casa para hacerse monjas”.También son beatos Luigi y Maria Corsini Beltrame Quattrocchi. Según el antiguo Prefecto de la Congregación para la causa de los Santos, José Saraiva Martins, “era imposible beatificarlos por separado, porque su santidad fue vivida en pareja”.
Mons. Jean Laffitte
Secretario del Pontificio Consejo para la Familia“La Iglesia propone el amor humano como un camino de santificación y de encuentro con Dios. Cuando los novios se casan y se unen, no son dos personas solas sino que es Dios el que sale al encuentro de ellos y se une a ellos en el amor”.A las parejas ya beatificadas se unen otras en proceso como los coreanos Yu-Jun Chol y LeeSun-i, los españoles Tomas Alvira y Paquita Rodríguez o los italianos Giovanni Gheddo y Roseta Franzi que son sólo un ejemplo de cómo el matrimonio es también un camino de santidad.
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