25 marzo 2010. El Vaticano lamentó no haber sido informado a tiempo de la extensión y gravedad de los abusos sexuales a niños sordos en Wisconsin, (Estados Unidos) entre los años 1950 y 1974.
Ninguno de los obispos de la diócesis informó al Vaticano durante ese periodo de las denuncias contra el sacerdote Lawrence Murphy, acusado de haber abusado de 200 niños sordos.
Tan sólo 22 años más tarde, en 1996, el entonces arzobispo de Milwaukee, Rembert Weakland escribió a la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el cardenal Ratzinger. El arzobispo envió su informe a Roma porque algunos casos incluían el delito de “violación del Sacramento de la Confesión”. O sea, que el sacerdote había pedido favores sexuales a las víctimas que se están confesando.
El Vaticano subraya que sólo se le informó 22 años después de que hubiesen sucedido.
Muchas de las víctimas se quejan también de que la policía y los fiscales ignoraron sus denuncias y que a pesar de que algunas fueron investigadas, los fiscales archivaron las denuncias.
El Vaticano calificó el caso de “trágico, especialmente por haberse producido contra víctimas vulnerables”, niños sordos en un internado.
JMB
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