El Vaticano publicó en diciembre la Instrucción Dignitas Personae para recordar que el embrión tiene la dignidad de un ser humano, por lo que debe ser respetado y tratado como persona desde su concepción.
José María Simón Castellví
Presidente, Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos
El embrión, aunque sea microscópico, no es una molécula, no es una célula más, es uno de nosotros, aunque no lo podamos ver. El planeta también es pequeño visto desde lejos pero es algo más que una bolita en la infinidad del universo.
Además, el documento defiende que el auténtico contexto de origen de la vida humana sea la familia y no el laboratorio científico.
José María Simón Castellví
Presidente, Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos
El amor esponsal no puede ser manipulado por el médico, con la fecundación in vitro o con la reproducción artificial. El médico puede ayudar a los esposos a transmitir la vida pero no los puede sustituir.
El documento explica que la fecundación in vitro no es moralmente lícita, también porque con esta técnica deben sacrificarse más del 80 % de los embriones.
El Vaticano lamenta la situación en la que se encuentran estos embriones restantes. Y dicen que la solución no es implantarlos en otras madres.
José María Simón Castellví
Presidente, Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos
Una de las novedades que puede sorprender pero que es lógica es el decir no a la adopción de embriones humanos. Lo que no es razonable es que unos produzcan artificialmente embriones humanos y otros de buena fe vayan adoptando. Existiría un desequilibrio tremendo entre los que se producen y los que se adoptan, de alguna manera sería contribuir al proceso y sería una contribución al mal.
Según el presidente de la Federación Mundial de Asociaciones de Médicos Católicos, con el documento la Iglesia alerta del peligro del querer ser como dioses.
José María Simón Castellví
Presidente, Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos
Una de las cosas que mas le preocupa a la Iglesia y a los médicos católicos es que el ser humano se atreva a comer del árbol de la vida. Es Dios el creador, nosotros cuidamos la creación, procreamos, ayudamos pero no podemos sustituir a Dios en su creación. No se puede hacer todo lo que técnicamente es posible porque muchas cosas que técnicamente son posibles son inmorales o atacan al ser humano.
Por eso, según José María Simón, el estudio y la búsqueda de soluciones a los problemas relacionados con la medicina y la ética están entre las principales responsabilidades de los médicos católicos del mundo.
DG