3 de junio, 2005. Una de las sorpresas del inicio de pontificado y un nuevo guiño del Papa Ratzinger a Juan Pablo II. El que fue el secretario inseparable del Papa polaco, será también su sucesor como arzobispo de Cracovia. Se llama Stanislaw Dziwisz pero todos le conocen como don Stanislao. Hace 39 años su vida cambió cuando Karol Wojtyla le pidió que fuera su secretario.
Paloma Gómez Borrero
Vaticanista, Cadena COPE (España)
“Tendría una cantidad de cualidades que para monseñor Wojtyla eran indispensables. Y cuando le mandaron a don Stanislao comenzó esa colaboración de trabajo, ya lo hemos visto, que al final, lo hemos visto, nunca se han separado”.
Era la única familia del Papa. Se conocieron cuando el jovencísimo Estanislao acompañó al obispo Wojtyla en una excursión de esquí.
Pocos años más tarde, Wojtyla le ordenó sacerdote y le pidió que fuera su secretario personal.
Paloma Gómez Borrero
Vaticanista, Cadena COPE (España)
“Cuando recién salido del seminario le mandan como secretario este joven sacerdote, Stanislao Dziwisz, desde ese momento es una simbiosis completa. Monseñor Dziwisz para el Papa es un hijo, un apoyo es la lealtad total, yo creo que es una persona clave para Juan Pablo II”.
La vida de Dziwisz cambió después del cónclave que convirtió a Karol Wojtyla en Juan Pablo II, y a él en secretario del sucesor de San Pedro. Acompañó a Juan Pablo II en sus 104 viajes internacionales. Fue también quien le sostuvo tras el atentado. Era su ángel de la guarda y su sombra.
Paloma Gómez Borrero
Vaticanista, Cadena COPE (España)
“Es de una prudencia extrema y es lógico. El secretario del Papa sabría, podría decir tantas cosas y contar tantas cosas”.
En los últimos años fue el más cercano a Juan Pablo II, fue quien le ayudó a sobrellevar su enfermedad, quien le acompañó en sus últimos momentos.
Y Juan Pablo II murió tomándole de la mano.Como arzobispo de Cracovia deberá continuar el proceso de beatificación de Karol Wojtyla en aquella diócesis.
Don Estanislao ha anunciado que no quemará los escritos personales de Juan Pablo II, a pesar de que así lo pedía en su testamento.
Vuelve a su país. Lo único que echará de menos será poder visitar más a menudo la tumba de Juan Pablo II, que para él fue Papa y amigo.
JMB