
Benedicto XVI ha manifestado su profunda tristeza por la pérdida de Alexis II, Patriarca de Moscú, al que calificó de servidor incansable del Evangelio.
En un mensaje a la Iglesia Ortodoxa Rusa el Papa recordó la valiente batalla que el Patriarca llevaba acabo por la defensa de los valores humanos y evangélicos, sobre todo en el Continente Europeo.
El jefe de la Iglesia Ortodoxa rusa, falleció en Moscú a los 79 años, después de una larga enfermedad.
Alexis fue elegido patriarca de Rusia en 1990, en la primera elección de jefe de la Iglesia sin la influencia del gobierno ruso. La Iglesia de Rusia es la mayor de las 15 confesiones ortodoxas, con 135 millones de fieles.
Se le reconoce haber ayudado a restaurar la libertad y la autoridad moral de la Iglesia ortodoxa rusa después de décadas de represión bajo el comunismo. Sin embargo, muchos sacerdotes que habían sido detenidos y enviados a los Gulag lo acusaban de haber colaborado con la policía secreta soviética (KGB). Fue visto como un sostenedor de la Nueva Rusia de Putin.
El dialogo católico-ortodoxo perdió ritmo bajo su dirección. Siempre se negó a reunirse con el papa Juan Pablo II, acusando los católicos rusos de presunto proselitismo.
También el presidente del Pontificio Consejo para la unidad de los cristianos, el cardenal Walter Kasper, envió un telegrama de pésame, expresando su profunda tristeza por la muerte del Patriarca.
Kasper subrayó que, a pesar de las dificultades y tensiones que han surgido a lo largo de los años, el compromiso personal del Patriarca para mejorar las relaciones con la Iglesia Católica nunca se ha puesto en duda.