12 de agosto, 2012. (Romereports.com) Para mantener la riqueza cultural a lo largo de los siglos, en 1939 el
Ministerio de Cultura italiano fundó el Instituto Superior para la Conservación y Restauración. Cinco años más tarde, en 1944, se inauguró también una escuela para la formación de los restauradores.
Desde entonces,
los estudiantes aprenden los pasos para recuperar el esplendor de una obra de arte: detectar posibles ataques de insectos, estudiar el estado de conservación y decidir la manera más efectiva de intervenir. Además tienen la oportunidad de trabajar en obras tan importantes como este icono romano del siglo V, uno de los pocos que se conservan.
ALBERTINA SOAVI
Directora, Laboratorio de pintura sobre tabla (ISCR)“Lo más difícil es detectar lo que era original del siglo V, VI y diferenciarlo de lo que se puso encima de la película pictórica, lo que se pintó de nuevo o fue retocado”.Para restaurar esta imagen han usado
la técnica del tratteggio, inventada por Cesare Brandi, el fundador del Instituto. Consiste en un sistema de reintegración de trazos verticales como estos con el color puro. Son claramente reconocibles de cerca para que no se confundan con el original.
En sus cinco años de formación también viajan al lugar de origen de algunas restauraciones. Este año, estudiantes y profesores
han formado un equipo para ayudar en la recuperación de las obras destruidas por el terremoto en Emilia Romagna, en el norte de Italia.
LIDIA RISSOTTO
Directora, Escuela de Alta Formación y Estudio (ISCR)“Muchísimas obras de diferentes lugares, principalmente de iglesias, fueron rápidamente embaladas y llevadas al centro de recogida del Palazzo Sucale di Sassuolo. Allí se abrieron y fotografiaron inmediatamente para documentar el estado de conservación en que fueron transportados”. Algunos de los profesores dicen que
para estudiar aquí hay que tener un talento natural. Los alumnos tienen que superar una prueba de admisión para demostrar sus conocimientos en arte, su sensibilidad ante el color o conocimientos científicos. Una base necesaria para aprender a restaurar.
VALENTINA RUGGIERO
Estudiante, ISCR “Antes de estudiar aquí no sabía cómo acercarme para intervenir en una obra de arte. Ahora me han enseñado desde el primer al último paso de lo que se debe hacer en una restauración”.En estos 73 años,
el Instituto ha colaborado en restauraciones en países como Egipto, India, Israel, México y Turquía. Su trabajo ha recuperado frescos, cerámicas, estatuas, telas, pinturas y, con ellas, parte de la historia y la cultura.
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