Navarro-Valls era corresponsal en el Mediterráneo Oriental del periódico español ABC. Un día, sin previo aviso, le llamaron del Vaticano. El Papa quería comer con él.
Ex portavoz de la Santa Sede
“Naturalmente le dije a mi secretaria, “llame usted al Vaticano porque alguien me quiere tomar el pelo”. Llamó y le confirmaron que sí. Y recuerdo claramente aquel almuerzo con el Papa, que planteó el tema de si yo tenía alguna idea de cómo mejorar el modo de comunicar. No ya de comunicar él, que no necesitaba ningún consejo, sino de comunicar ese universo de valores humanos y cristianos que el Vaticano tenía que hacer”.
Y así comenzó un trabajo que no sólo consistía en comunicar información del Vaticano a medios de comunicación del mundo, sino en algo mucho más profundo y difícil.
Joaquín Navarro-Valls
Ex portavoz de la Santa Sede
“No era una cuestión de promover una imagen sino que había que cambiar una mentalidad. No ya en el Papa, que se veía que era muy abierto en estos temas, sino una mentalidad al interno de la Curia Vaticana”.
Entre sus recuerdos, los más especiales son quizá los de las excursiones de incógnito. En muchas ocasiones, Juan Pablo II salía de Roma en el más estricto secreto con sus colaboradores más cercanos para descansar en las montañas.
Joaquín Navarro-Valls
Ex portavoz de la Santa Sede
“Salir en un coche anónimo. Desde luego no en un coche con matrícula del Vaticano. Se atravesaba Roma, por la tarde, con el tráfico endiablado, tremendo de Roma. Nunca llegó a pensar la gente que dentro de ese coche iba el Papa. Se enfocaba una de las autovías que hay de salida de Roma y se iba a un lugar, a una casita pequeña que había cerca de la montaña. Se dormía allí y a la mañana siguiente se podía esquiar algo. Pocas horas, pero que era una delicia, y que era para él necesario. Luego se volvía del mismo modo anónimo”.
22 años de trabajo intenso codo con codo con Juan Pablo II abriendo el Vaticano a los medios de comunicación y al mundo.
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