
En su mensaje para la Jornada Mundial por la Paz que se celebrará el 1 de enero, el Papa ha vuelto a pedir profundas reformas para acabar con la pobreza, ya que sigue provocando muchos conflictos. Benedicto XVI también niega que el aumento de la población cause pobreza, como demuestra el gran crecimiento económico de China e India.
En el mensaje, el Papa examina las implicaciones morales de la pobreza. Dice que incluso en los países ricos hay marginalidad, pobreza relacional, moral y espiritual. Por eso hay que cambiar los estilos de vida, los modelos de producción y consumo, y las estructuras de poder que hoy gobiernan las sociedades.
En su mensaje Luchar contra la pobreza, construir la paz el Papa reflexiona también sobre la crisis económica. Pide que se reformen los mecanismos de las finanzas mundiales porque están demasiado manipulados por la búsqueda de objetivos a muy corto plazo.
Card Renato Raffaele Martino
Presidente, Pontificio Consejo Justicia y Paz
El mercado abandonado a sí mismo con el único propósito de tener el máximo de beneficios es inmoral: los beneficios son necesarios, si no, el mercado no existiría. Pero deben obtenerse con el control de las instituciones, del Estado, de los consumidores, y teniendo en cuenta a todos los que producen este beneficio, los trabajadores, y a quienes deberían poder disfrutar los efectos del mercado. Hasta hoy todo esto no existía, por lo tanto es urgente que esta crisis haga reflexionar y repensar las normas.
Benedicto XVI pidió que se haga autocrítica sobre el desarme global: mientras que el hambre afecta a 40 millones más que el año pasado, casi mil millones de personas en todo el mundo, los países ricos han aumentado el gasto en armamentos.
Card Renato Raffaele Martino
Presidente, Pontificio Consejo Justicia y Paz
El gasto militar mundial del año 2007 fue de 1339 millones de dólares: aumentó un 6% respecto a 2006 (1.204 millones de dólares) y un 45 por ciento durante el decenio 1998-2007.
El mensaje de este año parece una advertencia sobre la necesidad de que se reglamente la globalización, el comercio internacional y la ayuda al desarrollo. Quizás sea un anticipo de la esperada encíclica social del Papa, Caritas in veritate que podría publicarse en enero.