26 de enero, 2010. El papa Juan Pablo II estaba dispuesto a renunciar si una enfermedad incurable o cualquier otro motivo le impedía cumplir su tarea. Y así lo dejó por escrito en una carta de dimisión en toda regla publicada por la oficina de su causa de beatificación.
El Papa la escribió en febrero de 1989, un momento delicado e incierto de la guerra fría. En aquel entonces tenía 68 años y su estado de salud era bueno.
En su carta, Juan Pablo II renunciaba al Papado en dos supuestos: primero, en caso de “enfermedad incurable, prolongada que le impida ejercer el ministerio apostólico”; segundo, “en el caso de un impedimento grave y prolongado que no le deje ser Papa”. Quizá pensaba en un accidente, en un atentado masivo o en una guerra.
Juan Pablo II encomendó al Decano del Colegio de cardenales, junto a los cardenales de la Curia romana y el Vicario de Roma, decidir sobre la dimisión.
El texto ha sido publicado en el libro del postulador de Juan Pablo II, Slawomir Oder, “Por qué es santo”.
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