29 de agosto, 2012. (Romereports.com) Éste fue el pequeño cuarto de San José de Calasanz, el educador y sacerdote español que nació 1556 y fundó la Orden de las Escuelas Pías, conocida como los escolapios.
Hace más de 400 años lanzó en Roma la primera escuela pública gratuita de Europa para niños pobres. En esta habitación, trabajó durante sus últimos 36 años hasta que murió en 1648 con 91 años. El cuarto se cerró con llave hasta su beatificación 100 años después. Aún se conserva esta cuerda sobre la cama que usaba para poder moverse cuando ya era muy anciano.
ADOLFO GARCÍA-DURÁN DE LARA
Escolapios
“Y cuando murió, aunque murió perseguido, dijeron: “será santo”. Cerraron con llave la habitación y en esa habitación no ha vivido nadie más y se conserva tal cual. Además hicieron un inventario con todas las cosas”.
Los muebles, el techo, las ventanas y el suelo son los originales. De hecho, se guardan intactos una gran cantidad de objetos personales: las gafas que usaba, el breviario con el que rezaba, su cáliz y patena, este característico sombrero, sus cubiertos e incluso las plumas y sellos con las que escribió miles de cartas.
ADOLFO GARCÍA-DURÁN DE LARA
Escolapios
“Aunque sólo sea ver su despacho y ver la lucecita de aceite que tenía. Con eso escribió la cantidad de cartas. Tenemos actualmente de Calasanz casi cinco mil cartas. Dirigió toda la Orden, de todas las partes, desde este su despacho”.
La tradición dice que se le apareció la Virgen en esta habitación. Un gran recuerdo que hoy conserva la orden que fundó, la primera en adquirir un cuarto voto para dedicarse a la enseñanza.
También están las reliquias de San José de Calasanz que tienen un significado especial para los escolapios: su corazón que recuerda su caridad, la lengua por la enseñanza, el hígado por la paciencia, la cabeza por el estudio y el bazo por la humildad.
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