
Jerusalén es la ciudad más amada y más disputada en el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.
Desde 1947 la Santa Sede ha pedido que la Ciudad Vieja tenga un Estatuto especial internacionalmente garantizado para permitir el acceso a los Santos Lugares de las tres religiones y para que nadie pueda cambiar unilateralmente la situación actual.
Durante un reciente congreso en Roma, se volvió a discutir sobre la hipótesis de un control compartido de los Santos Lugares.
Mazen Qupti
Abogado PalestinoDurante un periodo transitorio de 20 ó 25 años, palestinos e israelíes, podrían controlar la Ciudad Vieja ayudados por la comunidad internacional. Lo llamamos Régimen Especial: quizá este régimen se podría mantener, y convertirse en una solución permanente, o durante estos 20-25 años ambas partes podrían llegar a una solución mejor. Daniel Seidemann
Abogado Israelí Se equivoca quien trata Jerusalén como si fuera sólo una propiedad inmobiliaria. Jerusalén es la materia primordial de la que se componen credos religiosos y la conciencia nacional. Significa que incorporar a las negociaciones las sensibilidades de las comunidades religiosas no es sólo un imperativo moral o cultural, sino político. Si no se hace así, no llegaremos a un acuerdo de paz. Y si llegamos, el acuerdo no durará porque se vería minado por la tensión entre religiones.
Card George Cottier
Teólogo Emérito de la Casa Pontificia
Toda religión debe defender sus lugares de culto sin ofender a los demás: de ahí nacen todos los problemas jurídicos sobre propiedad. Las religiones, que tienen un aspecto publico antes que político, necesitan que se respete y se proteja la propiedad de sus lugares de culto. Y que se den garantías también a nivel internacional para los lugares sagrados.
El futuro de Jerusalén es uno de los capítulos más difíciles del proceso de paz. La participación de las autoridades religiosas en las negociaciones podría ser ya por sí misma un paso adelante hacia la paz.