
27 de septiembre, 2011. (Romereports.com) En Europa hay diez familias reales. Además de la corona, tienen en común la religión. Todas ellas son cristianas, aunque de confesiones diferentes. Y varias de ellas son simbólicamente la principal autoridad religiosa del país.
La mitad de las monarquías europeas son católicas. Las reinas católicas tienen el privilegio protocolario de vestir de blanco y no de negro cuando visitan al Papa.
Es católica la familia real española, encabezada por Juan Carlos y Sofía de Borbón. Antes de casarse, la reina española fue ortodoxa. Al convertirse al catolicismo, renunció a sus derechos a la sucesión del trono en Grecia.
También son católicos Alberto II y Paola de Bélgica. Su predecesor, el rey Balduino, abdicó temporalmente del trono para no firmar la ley del aborto.
Los Duques de Luxemburgo Enrique y María Teresa han participado en las ceremonias papales de Semana Santa y han dado a sus hijos una profunda educación católica.
La Casa Real de Mónaco es también de tradición católica. El príncipe Alberto ha visitado al Papa en una ocasión, y volverá a Roma en los próximos meses para presentar a su esposa al Papa.
La lista de católicos reales se cierra con los príncipes de Liechtenstein, Hans Adam II y con el heredero Alois, quien recientemente aseguró que vetaría una eventual despenalización del aborto.
Las tres familias reales del Centro-norte de Europa son luteranas y muchas de ellas son la principal autoridad simbólica de la Iglesia en su país.
Por ejemplo, el rey de Noruega Harald V es la autoridad suprema de la Iglesia luterana noruega, aunque delega su responsabilidad en el Departamento de Iglesia y Cultura. Lo mismo en Dinamarca, donde la reina Margarita II es la principal autoridad de la Iglesia nacional.
También son protestantes la reina Beatriz de Holanda, y el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, aunque no desempeñan ninguna función en las iglesias de sus países.
La reina de Inglaterra es también “Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra”, la Iglesia más importante de la Comunión Anglicana. Se trata de un título simbólico. Ella nombra a los miembros de mayor rango de la Iglesia, pero debe seguir el consejo del primer ministro, quien es asesorado por otros líderes religiosos de la Iglesia de Inglaterra.
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