Desde hace casi 400 años, los habitantes de Elche, España, tienen un privilegio papal para representar Los Misterios. Durante muchos años estuvo prohibido porque el Concilio de Trento vetaba las representaciones dentro de las iglesias.
Ahora, este espectacular drama sacro lírico sobre la muerte, ascensión y coronación de la Virgen María se representó en Roma ante casi mil personas.
José Antonio Román
Mestre de Capella
Basado en los evangelios apócrifos, narra los últimos días de la Virgen. Viene un ángel a anunciarle su muerte, ya que tiene que reunirse para despedirse de los apóstoles, por milagro, esto pasa.
Los Misterios se representan el 14 y el 15 de agosto, cuando la Iglesia celebra el dogma de la Asunción de la Virgen. Algunas de las melodías son del siglo XIII, pero la mayoría se compusieron en el XV.
Desde hace siglos, se utiliza la imagen de la Virgen patrona de la ciudad, entre los actores no hay mujeres, ni siquiera para los personajes femeninos como la Virgen y María de Salomé. Además, el actor que representa a San Pedro es un sacerdote. El momento más espectacular es el de la Asunción, para el que se usan antiquísimos aparatos.
José Antonio Román
Mestre de Capella
Hay una serie de aparatos aéreos, por ejemplo la bajada de un ángel, que viene desde una altura de unos 25-28 metros, vuelve a subir el ángel, bajan a por el alma de la Virgen, vuelve a subir...
El autor no quería reproducir exactamente la realidad histórica, pero sí reproduce la reflexión teológica de la Edad Media e incluye delicados momentos. Por ejemplo, el apóstol Santo Tomás llega tarde y no puede despedirse de la Virgen porque estaba predicando muy lejos, en India.
Y es que, como dijo el obispo de Alicante que les acompañaba, los Misteri son un ejemplo de cómo la fe puede alimentar la cultura y convertirse en una auténtica catequesis.
JMB